martes, 24 de febrero de 2015

La música y la superación del duelo

La música y la superación del duelo

SARA LOSANTOS, PSICÓLOGA DE FMLC

© MalagónAl igual que sucede con las historias de los demás, que conectan con las nuestras por asociación de ideas, lo mismo ocurre con la música y las historias que nos cuentan sus canciones.
En artículos anteriores hemos escrito sobre las distintas formas de arte y su modo de reflejar el duelo. Hemos hablado del cine, de la literatura y, en esta ocasión, abordamos la influencia de la música en el ámbito del duelo, por la capacidad que tiene este arte para conectarnos con el dolor que produce la muerte de un ser querido.

La música como canalizador del dolor

La música es profundamente evocadora y nos produce emociones muy intensas.  El amor, la tristeza y la muerte son cuestiones revisitadas de época en época por compositores y cantantes. El tema del duelo también ha sido abordado por la música. A través de las canciones tratamos de drenar el dolor, de conectarnos con ese sentimiento doloroso del que nos alejan los ruidos de la rutina diaria. La música nos conecta de una manera muy profunda con el dolor del duelo y lo hace, además, de una manera espontánea, casi sin proponérselo.
Hay quien busca la música para poder llorar y desahogarse, porque le pone en contacto con el dolor de la pérdida, mientras que otros dolientes la rehuyen por el mismo motivo. Esto no es ni bueno ni malo en sí mismo. Conectarse con el dolor de la pérdida a través de la música puede ser tan beneficioso como hacer un ejercicio de introspección o permanecer junto a la tristeza y la pena sin tratar de evitarla. La razón es que hay personas a quienes le ayuda mucho “sentir” el duelo y usan la música con este fin, para drenar, como quien ve fotografías o películas que le ayudan a estar conectado con sus emociones.

Evitar la música para no sentir el duelo

Huir de los sentimientos de dolor que provoca escuchar música tiene el mismo significado y el mismo valor que intentar no pensar o evitar el dolor, ni más ni menos. Esta conducta de evitación tiene como fin no sentir -o sentir menos-, bloquear el dolor, con la falsa ilusión de que el tiempo lo hará desaparecer mágicamente.
Sin embargo, tal y como hemos explicado en artículos anterioresbloquear el dolor contribuye a desplazarlo en el tiempo, pero no a eliminarlo. La clave es sencilla y compleja a la vez: a quien retrase su dolor en el tiempo le dolerá menos, pero durante más tiempo; y a quién lo enfrente le dolerá más intensamente, pero durante menos tiempo. La elección, como siempre, es personal: nadie aparte de nosotros mismos puede hacerse responsable de esa parte del proceso.
A veces las canciones nos emocionan por el tema en sí y, otras, porque nos recuerdan a nuestros seres queridos, ya sea porque a ellos les gustaban o porque la canción narra una historia parecida. 

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sábado, 14 de febrero de 2015

SINDROME DE WEST

César y Marisa relatan el día a día de Hugo, su hijo de seis años, que a los cuatro meses le diagnosticaron esta enfermedad que afecta a 1 de cada 4.000-6.000 nacidos

César y Marisa observaban el despertar de Hugo en la cuna, su hijo recién nacido de tres meses. Un día, a los dos minutos de abrir sus ojos, el pequeño hizo un movimiento con los brazos. Los extendía y los llevaba hacia delante. No le dieron importancia. Incluso pensaron que, con lo pequeño que era, ya quería que le cogieran y le abrazaran. Al día siguiente, mientras que Marisa le daba el pecho, esos aspavientos volvieron a aparecer, pero esta vez, de manera intensa y repetida. Su madre, asustada, se preguntó por qué su hijo había empezado a hacer ese extraño movimiento. En ese mismo momento, vistió a su bebé y se lo llevó al Hospital Universitario Madrid-Torrelodones, donde toda la familia estaba asegurada.
Hugo estuvo ingresado durante una semana en esta clínica privada de Madrid en la que le diagnosticaron «epilepsia benigna del lactante». Es decir, existía un buen pronóstico; no le quedarían secuelas por esos ataques. Sin embargo, César y Marisa creen que los médicos no quisieron decirles la verdad sobre lo que le ocurría a su hijo porque, cuando le dieron el alta, les advirtieron de que algo largo y serio se les iba a avecinar. El pequeño salió del centro hospitalario con medicación, pero esta no resultó totalmente eficaz; aunque esos movimientos habían disminuido, no desaparecieron. Transcurrió un mes hasta que volvieron al médico, esta vez a la seguridad social en elHospital La Paz, donde estuvieron haciéndole pruebas. El Dr. Arcas, jefe de neurología y médico que en la actualidad lleva a Hugo, le realizó un encefalograma; con él le determinarían el diagnóstico. Al día siguiente salieron del hospital, esta vez, sabiendo lo que le pasaba. Hugo con cuatro meses de edad tenía Síndrome de West.
La incidencia de este síndrome es pequeña, afecta a 1 de 4.000-6.000 nacidos vivos; es una enfermedad neurológica rara y pertenece al grupo de las llamadas «encefalopatías epilépticas catastróficas». Recibe su nombre por William James West, médico inglés que la descubrió en su propio hijo en 1841. Tras varios meses de observación y tratamiento, se dio cuenta que era incapaz de frenar esas peculiares convulsiones que tenía; en su caso, la cabeza se dirigía hacia delante, hacia las rodillas. Desesperado, al ver que no podía mediarlo, decidió enviar una carta de auxilio a «The Lancet», revista británica líder mundial de publicaciones de medicina general y especializada en Oncología y Neurología y Enfermedades Infecciosas. En ella describió los síntomas clínicos característicos de este síndrome. Un siglo más tarde de la publicación, esta enfermedad se conocería como Síndrome de West. Se caracteriza por la triada electroclínica: espasmos epilépticos, retraso del desarrollo psicomotor e hipsarritmias en el electroencefalograma, descubiertas, por primera vez, por Gibbs en 1952, donde la actividad eléctrica cerebral aparece en forma de trazado caótico con mezcla de puntas y ondas lentas, desorganizadas e independientes.
Para esta familia, a partir del diagnóstico empezó una batalla tanto farmacológica, dar con el medicamento adecuado para cortar las crisis, como de psicomotricidad. El pequeño nació el 28 de abril de 2006, y desde el primer año empezó con fisioterapeutas y con estimuladores en piscina para ayudarle a coordinar brazos y piernas, y mantener el equilibrio. Con 12 meses todavía no era capaz de mantenerse sentado, y tampoco de levantarse. Su evolución fue rápida y buena; logró andar con 18 meses. Pero ahora su progreso no es tan ágil. En la actualidad, Hugo, con seis años, sabe subir escaleras con la ayuda de sus padres, corre a su manera (anda deprisa), y está aprendiendo a saltar.
Hace un año dejó de tener salvas (crisis encadenadas), pero esta familia ha sufrido sus ataques, incontrolables, incluso cuando le daban de comer. Sólo sabe decir una palabra, «mamá» y la usa indistintamente para llamar a su padre. Ese es uno de los problemas de comunicación de esta enfermedad. Sus padres no saben qué necesita, lo intuyen porque si quiere agua se pone al lado del fregadero, o qué siente cuando le aparece una crisis. Sólo saben que, tras ella, presencian su desorientación por unos segundos y su llanto.
Hugo ha pasado un largo proceso con la alimentación. Como sólo quería comer tortilla de patatas y croquetas con la carne muy picada tuvieron que ir a un nutricionista; su curva de crecimiento era negativa. El año pasado, 2011, cuando tenía cinco años, llegó a pesar 15 kilos con su gran altura, 100 centímetros. Ahora, aunque sigue siendo muy sibarita, come de todo. Le gustan los sabores fuertes, preferiblemente los salados a los dulces. Una tarde Marisa y César estaban tomando café y Hugo se acercó. Sus padres creyeron que lo hizo por el olor que desprendía. Le dieron a probar pensando que no le gustaría, y descubrieron que no era así. Ahora para desayunar toma café descafeinado muy rebajado, con tostadas y mantequilla. La mejora en la alimentación le ha servido para coger peso y seguir ganando altura. En la actualidad, Hugo pesa 21 kilos y mide 112 centímetros.
Dentro de la Clasificación Internacional de Epilepsias, el síndrome de West se divide, según su origen y crisis, en tres tipos: sintomático, idiopático o criptogénico. Este último, como está considerado Hugo, se caracteriza porque el origen de la enfermedad es desconocido, está oculto, a pesar de los múltiples estudios morfológicos en resonancias electromagnéticas; metabólicos en análisis de sangre y orina; o genéticos, en estudios moleculares y de cromosomas que se han realizado. Frente a ellos también están los sintomáticos –la mayoría de los casos– que se conoce su causa y el foco afectado está localizado; o los idiopáticos –la minoría– que son afectados por origen genético.

Epilepsia de difícil control

El peor susto que se llevaron Marisa y César con Hugo fue en verano de 2010 en la parcela de sus abuelos paternos en Villanueva del Pardillo, donde pasan muchos fines de semana en la piscina. Cuando el pequeño se despertó de la siesta, intentó levantarse y cayó redondo al suelo. Su madre estaba convencida de que lo ocurrido fue a raíz de los efectos del nuevo fármaco que había empezado a tomar recientemente, y no por la evolución de la enfermedad como le había dicho el neurólogo, el Dr. Arcas, en una de sus consultas cuando empezó a notar el flaqueo de las piernas de su hijo. Hugo era incapaz de dar cuatro pasos seguidos. Se enfadaba, gritaba y lloraba porque sabía que podía hacerlo, pero sus extremidades inferiores no le respondían.
Tras el incidente se fueron corriendo a urgencias a la Paz y le hicieron pruebas, la definitiva fue un electromiograma. Ésta determinó si el problema era del fármaco o del cerebro que no mandaba órdenes para mover las piernas. Aunque fue muy duro porque Hugo chillaba y lloraba muchísimo mientras las agujas le punzaban y soltaban descargas en las articulaciones, el resultado fue mejor de lo temido. El síndrome de West de Hugo había derivado en una epilepsia refractaria farmacoresistente. Es decir que, cada mes o dos meses tiene que cambiar de medicamento o aumentar su dosis porque su cuerpo se habitúa a ellos y no reacciona.
Desde las cuatro semanas de vida hasta los treinta meses ocurren procesos de maduración del cerebro que se producen a ritmos muy acelerados. A medida que va evolucionando, aparecen un tipo de crisis específicas que antes no aparecían por la inmadurez de la corteza cerebral. El 60% de los niños con síndrome de West desarrolla otros tipos de epilepsia más agresivas como el síndrome de Lennox-Gastaut, que puede darse desde el primer año hasta los seis, u otras crisis parciales complejas. En el caso de Hugo es la epilepsia refractaria farmacoresistente, o como prefiere llamarla la Liga Internacional contra la Epilepsia«epilepsia de difícil control», porque consideran que es más propio, ya que el término es bastante desolador y cierra la posibilidad de un control. Además van apareciendo fármacos nuevos –hasta el año 70 había sólo seis antiepilépticos, ahora hay 22– e incluso con posibilidades de ejercerse la cirugía en algunos casos.
Convivir con Síndrome de West
ABC
Hugo ayuda a una de las terapeutas a plantar en un huerto en la Fundación
En el caso de Hugo, la cirugía no se contempla porque es imposible efectuarla ya que no tiene un foco fijo operable, sino varios que se mueven continuamente. La intervención quirúrgica, según el Dr. Herranz, veterano neurólogo de Santander que trata a Hugo cuando suben a su consulta cada seis meses, debe valorarse desde el primer momento, según la causa que se descubra, y no esperar al fallo de los fármacos. En el 5% de los casos puede darse la operación porque son focos delimitados. En el 90%, tras la intervención quirúrgica, la epilepsia desaparece sin secuelas; es una forma de mejorar su capacidad comunicativa y su forma de vida. Por el contrario, hay otras ubicaciones que no tienen tan buenos pronósticos.
Es frecuente que los niños con síndrome de West desarrollen deficiencias auditivas y visuales, pero, Hugo, con seis años, no tiene ninguna. A nivel motriz no está mal, anda y corre a su manera. El gran déficit que tiene es a nivel cognitivo. Su grado de autonomía es muy bajo. No puede comer sólo. Si le pinchas con el tenedor, él se lo lleva a la boca; o coge el vaso de agua, pero hay que estar a su lado, pendiente, de que no se le caiga.
Cuando nació su hermano Alejandro, ahora de tres años de edad, Marisa y César pensaban que Hugo no se iba a dar cuenta. Sin embargo, todos los días iba a verle a la cuna. Ahora, aunque a veces se pelean, sabe que es su hermano, y le defiende cuando algunos niños le quitan su juguete.
Cada vez que suena el vídeo de los Cantajuegos o Baby Einstein –este último es su preferido ya que lo lleva escuchando desde pequeño– se queda tranquilo, embelesado por las notas musicales. Hugo sabe a qué botón del mando a distancia del DVD tiene que darle para ponerlo o pasar de canción.
Desde el primer año, César y Marisa han dado a Hugo una«estimulación temprana» llevándole a todo tipo de terapias. Desde fisioterapia, logopedia, juego, hasta equinoterapia. Pero desde siempre,sus dos preferidas han sido la piscina y la música. Tanto le gusta el agua que las puertas del baño y de la cocina de su casa tienen pestillo por fuera, para que no pueda acceder porque abre el grifo y lo encharca todo.
Para los padres de Hugo una de las grandes barreras que tienen con su hijo es la comunicación. Ambos se enfadan porque no se entienden. Para remediarlo, César y Marisa, que siempre buscan cosas nuevas para mejorar la relación y el bienestar de su hijo, han empezado el «método Hanen», un curso para la vida diaria, para ver los fallos que cometen, como anticiparse a las cosas y no dejarle que se esfuerce.
Hugo va al colegio público de educación especial Monte Abantos en Las Rozas. Está en el curso de Educación Infantil (0-3 años) en el que ha aprendido a pintar trazos, hacer churros con plastilina, tocar el piano o el tambor y, sobre todo, a clasificar por colores, que es en lo que está trabajando mucho. En el cole es el único West. Hugo al principio se ponía irascible con los demás niños porque le molestaba tenerles a su alrededor, pero cada vez se relaciona más con ellos. Incluso, su madre Marisa bromea sobre la novia que tiene Hugo, Carlota; una niña que conoció cuando ambos tenían dos años. Ella no es West pero también tiene epilepsia sin un diagnóstico claro. Ambos han coincidido en el colegio, la guardería, en la terapia de logopedia, y además van juntos los sábados a la piscina. Marisa le dice que es un seductor; Hugo mira a su madre con sus grandes ojos marrones mientras se ríe con cara pícara.
Hugo está avanzando mucho en los periodos de atención. Antes cuando le decías «nos vamos a ir a la calle», se colocaba en la puerta, y se enfadaba porque no se cumplía lo que le habían dicho en ese momento, pero ahora ha progresado en los tiempos de espera; éstos son más duraderos, explica Marisa. Lo han logrado gracias a la terapia musical porque ha aprendido los intervalos; sabe cuando tiene que intervenir en la canción; y en el colegio donde trabajan con pictogramas. En ellos se le anticipa lo que va a hacer. De esta manera, le ayuda a centrarse y a tener un orden en su vida. Por ejemplo, por la mañana le ponen la foto de Hugo y la del autobús; así sabe que le toca irse al colegio en ruta. Hugo mordisquea los pictogramas, algunos más que otros, pero, la fotografía que más lo está es la de su madre.
Marisa no tuvo ninguna complicación ni durante la gestación ni en el parto. Hugo nació perfecto. En el test de Apgar, examen de medición que realizan los médicos minutos después del nacimiento desde hace más de medio siglo, tuvo una nota de nueve, es decir, estaba en buenas condiciones. No notaron nada raro en la prueba en la que el bebé «anda», en la que se mide el tono muscular, la fuerza de los movimientos y la flexión de las extremidades. Esa perfección duraría hasta los tres meses.

El juego terapéutico de Hugo

ABC
A Hugo le encanta la piscina
Las terapias son un juego para Hugo, pero en realidad son de gran ayuda para su desarrollo. Todos los sábados va a la Fundación Síndrome de West en Villanueva del Pardillo, a cinco minutos de su casa en coche, para asistir a las tres terapias de ese día.
Las 09:30, Rosa, una de las dos terapeutas de música, le recibe; es el primero de los siete niños que atenderá esa mañana. Nada más entrar en la habitación, Hugo va directo hacia un instrumento: el piano. Pulsa sus teclas, pero no recibe respuesta; aún está apagado. Durante cuarenta minutos disfrutará de una de las cosas que más feliz le hace, la reunión con las nueve notas que componen la escala musical.
Todas las terapias tienen una estructura, en ésta, primero se dan la bienvenida diciendo «estoy aquí, estoy aquí»; después practican varias canciones y tocan instrumentos, y por último se despiden. De esta manera, Hugo asimila los tiempos y sabe dónde se encuentra.
La música es un canal de acceso directo; no necesita ser decodificada porque entra como una flecha al cerebro límbico, sistema formado por varias estructuras cerebrales que gestionan respuestas ante estímulos emocionales. La conexión de Hugo es plena. Su dinamismo se plasma en las ganas de seguir el ritmo tocando instrumentos –sus preferidos son la caja china, la cabasa y el octoblok– o con la percusión corporal.
La música es sinónimo de orden. Eso es precisamente lo que las terapeutas trabajan con él, la anticipación de los pulsos en las canciones. Hugo sabe perfectamente cuándo tiene que chocar su mano o hacer un sonido con uno de los instrumentos. Es un ejercicio que le sirve para desarrollar y organizar su memoria; y para mejorar su comunicación; le ayuda a expresar cómo se siente, ya sea con una mueca, una sonrisa o un llanto.
Uno de los factores importantes que no falta en musicoterapia es la improvisación, ya que «no estamos en una clase de música», recalcó Rosa. El niño puede tocar lo que le interese en ese momento porque es el sustento de la base armónica. La musicoterapia es muy utilizada con niños síndrome de West y con niños autistas.
Suena música de relajación. Son las 10.15. Hugo se despide de Rosa, y saluda a Víctor, el terapeuta de juego que le espera con una gran sonrisa, y con el que estará una hora. El pequeño ya ha elegido su juguete favorito: el caballo, una gran pelota blanca y de plástico donde trotará. Hugo responde a las indicaciones de la canción que transmite Víctor, «da al caballo», y la mano derecha del pequeño azota «el lomo del animal». El terapeuta canta y le sujeta en todo momento e intercala el paso a caballo con un movimiento circular que le desequilibra hasta volver a la posición inicial, sentado recto. Estos ejercicios le ayudan a controlar el tono muscular y coordinar su propio cuerpo.
Hugo ha elegido el segundo juego del día, el lanzamiento de pelotas a un gran cesto. A la de tres: 1, 2 y 3, y el pequeño deja caer la pelota de su mano. Tras la ovación recibida, esboza una sonrisa, que contagia a los que estaban a su lado.
Convivir con Síndrome de West
ABC
Hugo aleteando en el agua de la piscina de la Fundación
Desde el minuto uno que se detecte la enfermedad, según los terapeutas y los neurólogos, debe darse una estimulación temprana porque con ella se trabaja el lenguaje, a pesar de que no puedan hablar, y el aparato psicomotor, condicionante de su desarrollo que le ayuda a moverse y a conocer su entorno. Para ello es fundamental la intervención de la fisioterapia y de la piscina.
El esplendor de Hugo está en el agua, donde desarrolla su actividad motórica desde que tenía un año. Con su traje de neopreno tricolor se sumerge en la piscina. Puedo verlo gracias a un vídeo proporcionado por Nuria Pombo, presidenta de la Fundación Síndrome de West. Llama la atención el continuo chapoteo de sus manos. Crea burbujas y las observa. Su aleteo le abstrae de todo lo que tiene a su alrededor, pero José Manuel Gómez, licenciado en Educación Física y uno de los terapeutas, intenta evitar esta distracción porque es una «conducta disruptiva» y una «autoestimulación». Trabaja para corregirlo, para reforzar la información que envía el cerebro a los brazos, y así lograr que los apoye sobre el agua sin necesidad de salpicar.
Durante la hora que Hugo está dentro de la piscina realiza varios ejercicios. Primero con una barra flotante. Con ella se cuelga al pequeño de las axilas y se le inclina hacia delante para poner su cuerpo bocabajo, y hacia atrás para colocarlo bocarriba. De esta manera trabaja el balance de tronco.
José Manuel coge a Hugo y coloca su cuerpo erguido bocabajo encima de una colchoneta. Comienza a girarlo a unas velocidades de vértigo. Cinco giros de 360º, pausa de cuatro segundos; tres vueltas, cuatro segundos de espera; y termina con otras seis rotaciones. Sorprende que tras la rapidez de estos movimientos, el pequeño no llore. Éstos le sirven parar estimular su sistema vestibular, es decir, el aparato que está en el oído y que le informa sobre la posición de la cabeza en relación con el suelo. Estos niños tienen que lograr ser competentes con la gravedad para organizar y ubicar su cuerpo en el espacio. Otro de los ejercicios que desarrollan para generarle desequilibrio es el lanzamiento de su cuerpo a modo de plancha. Se desliza hasta llegar al extremo de la colchoneta donde zambulle su pelo negro por un segundo; en ese instante le recoge otra de las terapeutas.
En el agua la sonrisa de Hugo aparece en cada momento. Sus piernas se deslizan con facilidad y sus manos, a veces, se escapan para aletear.
FUENTE www.abc.es


miércoles, 11 de febrero de 2015

lunes, 9 de febrero de 2015

DEPRESIÓN EN ADULTOS MAYORES













Al considerar la depresión en el adulto mayor se debe tener algunas consideraciones especiales.
• Psicosociales: Se une la disminución de actividad física y psíquica con la muerte de amigos y familiares y declinación socioeconómica.
• Somáticas: Con frecuencia coexisten múltiples lesiones orgánicas que significan a su vez diversos tratamientos; esto implica considerar variables farmacológicas y económicas adicionales al decidir el tratamiento de la depresión.
• Depresión versus demencia: Sus síntomas frecuentemente se confunden, coexisten o se agravan mutuamente.
• Terapéuticas: Se debe tener especial cuidado con los potenciales efectos colaterales de los psicofármacos, así como con las posibles interacciones derivadas de la polifarmacia usual en este grupo.
Dada la vastedad del tema nos centraremos en algunos tópicos especialmente significativos en la depresión del adulto mayor.
Definición
En estricto rigor, el diagnóstico de depresión en un adulto mayor debe ajustarse a los mismos criterios que para otras etapas de la vida. Con la idea de presentar una definición operacional relativamente sencilla y fácilmente comunicable presentamos en la Tabla 1 los criterios para depresión de la Asociación Psiquiátrica Americana, contenidos en el DSM-IV (manual diagnóstico y estadístico, cuarta versión).
Tabla 1. Episodio depresivo mayor.
Adaptado de los criterios diagnósticos para episodio depresivo mayor del DSM - IV
A. Al menos cinco de los siguientes síntomas han estado presentes durante el mismo período de dos semanas y representan un cambio del funcionamiento previo; al menos uno de estos síntomas es (1) ánimo deprimido o (2) anhedonia.
1. Animo deprimido casi todo el día, casi cada día, sugerido por reporte subjetivo o por la observación de otros.
2. Marcada disminución del interés o placer en todas o casi todas las actividades, la mayor parte del día, casi cada día (anhedonia, apatía).
3. Significativo aumento o pérdida de peso (más de 5% del peso corporal en un mes), o disminución o incremento en el apetito casi cada día.
4. Insomnio o hipersomnia casi cada día.
5. Agitación psicomotora o enlentecimiento casi cada día (observable por otros, no la sensación subjetiva).
6. Fatiga o pérdida de energía casi cada día.
7. Sentimientos de inutilidad o culpa excesiva o inapropiada casi cada día.
8. Disminución de la capacidad para concentrarse o pensar, o marcada indecisión, casi cada día.
9. Pensamientos recurrentes de muerte, ideación suicida sin un plan específico, o un intento de suicidio, o un plan específico para cometerlo.
B. Los síntomas no cumplen criterios para episodio mixto.
C. Los síntomas causan alteraciones clínicamente significativas o entorpecen el funcionamiento social, ocupacional o en otra área importante.
D. Los síntomas no se deben a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (ej., abuso de drogas, medicación) ni a una condición médica general (ej., hipotiroidismo).
E. Los síntomas no son mejor explicados por un duelo, aunque este puede complicarse por un cuadro depresivo.
Aspectos Epidemiológicos
En instituciones tales como casas de reposo u hogares de ancianos, la prevalencia de depresión se eleva hasta un 17-20%, con un 28 a 40% de los internos con síntomas depresivos.
Por otra parte, según estudios de seguimiento, la presencia de depresión en pacientes geriátricos hospitalizados por causas no psiquiátricas sería un factor de riesgo para morir 30 meses después del diagnóstico.
Entre los ancianos con depresión, entre un 18 y un 57% presenta un síndrome demencial que desaparece una vez que remite el cuadro depresivo. Este tipo particular de “demencia reversible”, o “pseudodemencia depresiva” como también ha sido denominada, se asociaría con un riesgo 4 a 5 veces mayor de presentar demencia irreversible a 34 meses que aquellos que presentan un cuadro depresivo puro. Para complicar un poco más la situación, se debe agregar que alrededor de 1/3 de los cuadros demenciales coexisten con depresión. Dado la importancia de esta relación entre depresión y demencia, especialmente en este grupo etáreo, será este aspecto en el que profundizaremos algunos conceptos.
Mitos respecto de la depresión en el adulto mayor
Al igual que en otros aspectos concernientes al adulto mayor, muchas creencias firmemente arraigadas son devueltas por la investigación como una serie de prejuicios o mitos. Basándonos en la revisión realizada por Dan Blazer discutiremos algunas de estas creencias, las que dicen que la depresión en el adulto mayor es:
• Sintomáticamente diferente: A veces hacer el diagnóstico de depresión se hace difícil por la tendencia de los adultos mayores a negar los sentimientos de culpa, tristeza o malestar psicológico. Sin embargo, en estudios en pacientes hospitalizados y en la comunidad no se observaron mayores diferencias en la presentación de los cuadros clínicos, aunque aparecieron algunas peculiaridades, como una mayor representación de ánimo deprimido, molestias psicosomáticas, pobre satisfacción con la vida y desconfianza.
 Más frecuente: Aunque algunos estudios muestran que la población mayor presenta síntomas disfóricos frecuentemente, estos suelen asociarse con una variedad de estresores psicosociales y no llegan a constituirse en episodios depresivos. De hecho, hoy se considera que la prevalencia de depresión en el adulto mayor es menor que en el resto de la población, tal como ocurre en el caso de Chile.
• Más crónica: Trabajos iniciales indicaban una alta tasa de recurrencia de los episodios depresivos en sujetos de la tercera edad, lo cual se ha mantenido sin cambios. Lo que ha ido variando es el conocimiento cada vez mayor acerca del curso de los trastornos depresivos, resaltando la alta recurrencia de éstos en todos lo grupos etáreos, incluidos los adultos mayores. Estos hallazgos han impulsado a instaurar tratamientos de mantención muy prolongados o de por vida, tras el segundo o tercer episodio.
• Más difícil de tratar: Se ha especulado que la depresión responde más difícilmente a tratamiento en el adulto mayor que en otro grupos etéreos. Lo que hoy está claro es que los episodios depresivos no complicados con comorbilidad somática o daño cognitivo tiene la misma probabilidad de respuesta a tratamiento que en pacientes más jóvenes. La comorbilidad somática, frecuente en estos pacientes, se ha demostrado que empeora el pronóstico de la enfermedad depresiva a cualquier edad. Obviamente al tratar adultos mayores deberemos considerar especialmente los perfiles de efectos colaterales e interacciones de los psicotrópicos que indiquemos.
Depresión con “Demencia Reversible”Si bien los criterios diagnósticos para depresión del DSM-IV incorporan la aparición de síntomas cognitivos, existe un grupo de pacientes en que este hecho se convierte en una alteración grave y central del cuadro, apareciendo sintomatología demencial que obliga a considerar las demencias de curso reversible e irreversible dentro de los diagnósticos diferenciales. En algunos casos esta diferenciación puede ser muy difícil de establecer, aunque existen algunos detalles clínicos que orientan a un origen depresivo de los síntomas, entre estos elementos debemos considerar:  
• Historia de episodios depresivos previos, con o sin compromiso cognitivo. Un factor adicional es el antecedente de tratamientos exitosos con antidepresivos.
• Comienzo abrupto de los síntomas, con un evidente empeoramiento cognitivo en un período inferior a 6 meses.
• En la anamnesis es posible establecer que los síntomas depresivos han precedido la sintomatología demencial.
• Habitualmente las quejas respecto del empeoramiento cognitivo son peores de lo que el clínico puede encontrar al realizar un examen objetivo de funciones corticales, es decir, la queja subjetiva es mayor al hallazgo objetivo, lo cual normalmente es la inversa que la de los sujetos con demencia tipo Alzheimer.
• Entre los contenidos ideacionales se hace evidente la tendencia a exagerar los propios errores y culparse excesivamente. Esto tiene su máxima expresión en el delirio de culpa. Otras temáticas comunes son la enfermedad somática, la desesperanza y la ruina, cada una de las cuales puede tener su expresión delirante.
• La presencia de ciertas alteraciones neurovegetativas propias de la depresión, como la disminución del apetito y el insomnio medio y/o de despertar precoz.
• Por último, el antecedente familiar de un cuadro anímico mayor, trastorno bipolar o monopolar recurrente, debe hacer pensar en la posibilidad de un sustrato orgánico para el cuadro demencial que se evalúa.
Finalmente, ante la sospecha de una depresión complicada con una “demencia reversible”, se debe realizar un tratamiento antidepresivo estándar, considerando las dificultades propias del paciente añoso, lo que discutiremos más adelante. En algunas ocasiones el diagnóstico diferencial sólo se aclara retrospectivamente, cuando un paciente en el que existió la duda diagnóstica fue tratado con terapia antidepresiva con total mejoría de los síntomas cognitivos y anímicos.
Enfermedad de Alzheimer y Depresión
Miraremos el problema desde el lado contrario. Sabemos que 10 a 30% de los enfermos con Enfermedad de Alzheimer (EA) presentan concomitantemente depresión y que hasta un 50% tiene al menos síntomas depresivos. Se ha mostrado asimismo que la tendencia a aislarse precede el diagnóstico de EA en alrededor de 30 meses, en tanto que la aparición de ideación suicida y el diagnóstico de depresión son vistos comúnmente alrededor de 20 meses antes de diagnosticar EA.
La dificultad para identificar casos leves de EA agrega a la frecuente comorbilidad con depresión el hecho de que ambos trastornos pueden tener una presentación que incluye síntomas comunes, por ejemplo apatía y pérdida de interés, dificultad para pensar y concentrarse, retardo o agitación psicomotora y trastornos del sueño.
En resumen, la coexistencia de depresión mayor y cuadros demenciales en los adultos mayores es una realidad frecuente. De hecho, los cuadros depresivos de inicio en la tercera edad, esto es, sin antecedentes, suelen ser la antesala de la Enfermedad de Alzheimer. Más allá de las complejidades del diagnóstico diferencial en los casos señalados, se debe ser enérgico en tratar tanto las “demencias reversibles de origen depresivo” como las depresiones que coexisten con cuadros demenciales, ya que la respuesta terapéutica es comparable a la de las depresiones que podríamos llamar “puras”, en el sentido de no estar enturbiadas por síntomas de demencia.
Tratamiento
Medidas Generales
1. Variables ambientales. Se debe tener en cuenta el lugar donde el paciente vive y se desenvuelve, con quienes se relaciona y constituyen su red de apoyo social. ¿A quién podremos solicitar apoyo o cuidados especiales en caso de requerirlo?

2. Autonomía del paciente. ¿Es el paciente capaz de cuidar de sí mismo, de encargarse de su tratamiento? O tal vez debemos considerar el concurso especial de familiares o amigos, y de no lograrlo, evaluar la hospitalización del paciente como medida de protección y medio de asegurar el cumplimiento de las indicaciones.
3. Factores económicos. Se debe evaluar la existencia de un sistema previsional adecuado o en su defecto la posibilidad de apoyo económico familiar. Debemos estar seguros de que el paciente tiene los recursos para cumplir con las indicaciones que estamos dando. Si no es así tendremos que reconsiderar nuestras opciones.
4. Enfermedades somáticas concomitantes. La presencia de otras enfermedades hará considerar en forma especial la tolerancia del paciente a nuestros tratamientos tanto por factores orgánicos (ej., disminución de proteínas plasmáticas, falla hepática, falla renal, etc.) como por la interacción con otros fármacos.
5. Necesidad de hospitalizar. En casos en que la severidad del cuadro así lo requiera, por ideación suicida franca o necesidad de cuidados de enfermería, se debe indicar la hospitalización. También se debe efectuar cuando tenemos dudas de que el paciente por razones de poca autonomía o escasa red de apoyo pueda cumplir las indicaciones.
Fuente : Di Jaime Santander Toro, Boletin de la Escuela de Medicina de Chile

sábado, 7 de febrero de 2015

Equinoterapia


Qué es la hipoterapia
El término hipoterapia procede del griego “hippos”, que significa caballo. Se conoce que el movimiento multidimensional del caballo es una terapia alternativa terapéutica eficaz para distintas problemas físicos y mentales para personas de cualquier edad.

El trote del caballo estimula los músculos y articulaciones del jinete, estos movimientos de vaivén se parecen a los que nuestro cuerpo realiza al caminar, la diferencia es que no existe la pasividad del caminar, hay que reaccionar ante los diferentes estímulos que proporciona el movimiento del caballo, hay que adaptarse a los ritmos, a los 110 movimientos por minuto que, según dicen, realiza el caballo, provocando así una reacción además de muscular, sensorial. Además, según las necesidades de cada paciente, se realizan distintos ejercicios con ayuda del animal.

Las pruebas han demostrado que la hipoterapia puede ser realmente efectiva con niños autistas, que muestran sus sentimientos al animal cuando no lo hacen hacia sus familiares más cercanos, con niños hiperactivos que consiguen llegar a estados de relajación, e incluso jóvenes en silla de ruedas han logrado caminar.

Los niños que se someten a la hipoterapia tienen mayores alicientes, ya que esta terapia puede ser tomada como un hobby, una diversión. No es lo mismo encerrarse entre cuatro paredes llenas de máquinas que encontrarse al aire libre disfrutando de un entorno natural.

El caballo produce efectos físicos beneficiosos en los niños, el calor corporal y su gran tamaño, transmiten protección, solidez al abrazarlo y tocarlo. Estimula la concentración y la motivación, colabora en el aumento de la autoestima, así como la capacidad de percibir estímulos.

En general, con esta terapia se han observado:

Efectos fisiológicos: aumento de la capacidad de percepción de estímulos, al encontrarse en una situación de movimiento.

Efectos psíquicos: se estimula la atención, la concentración y la motivación frente a otros movimientos. Es fundamental el aumento de la autoestima y de la seguridad en uno mismo.

Efectos físicos: el caballo tiene una temperatura corporal y un volumen muy superiores al hombre, lo que conlleva una importante transmisión de calor y solidez al ser abrazado y tocado por un niño.

DISCAPACIDAD - ABUSO SEXUAL INFANTIL

 ABUSO SEXUAL INFANTIL-A.S.I. 

The National Center of Child Abuse and Neglect define como abuso sexual:“los contactos e interacciones entre un niño y un adulto, cuando el adulto (agresor) usa al niño para estimularse sexualmente él mismo, al niño o a otra persona. El abuso sexual también puede ser cometido por una persona menor de 18 años, cuando ésta es significativamente mayor que el niño (la víctima) o cuando (el agresor) está en una posición de poder o control sobre otro menor”.Los abusos sexuales se definen a partir de dos conceptos: el de coerción y el de la diferencia de edad entre agresor y víctima.La diferencia de edad impide la verdadera libertad de decisión, lo que imposibilita una actividad sexual consensuada y no hay posibilidad de relación igualitaria.Al abuso se lo debe conceptualizar como un proceso que se va instalando de a poco y se va constituyendo en diferentes etapas, las cuales tienen como objetivo, por parte del abusador, ganar la confianza del niño, ir logrando un mayor acercamiento y obtener finalmente la convicción en el niño de que él realmente quiere lo que el abusador le hace. Esto es lo que dificulta que los niños/as cuenten lo que les está ocurriendo de manera verbal y explícita, pero sí lo hacen de manera simbólica con cambios en actitudes conductuales y emocionales.El Abuso Sexual Infantil es un delito que puede prevenirse, siendo importante e imprescindible la educación sexual temprana para las niñas, los niños, los padres y la/os docentes.
El abuso sexual es la forma más grave de maltrato de la que puede ser objeto una persona.Las secuelas del abuso mal manejado quedan en el inconsciente del niño como un estigma o con la construcción de un cuerpo “al que le falta o que fue desarmado”.Los problemas de algunos adultos en la alimentación, la anorgasmia, las fobias y muchos de los casos de matrimonios no consumados guardan historias de abusos infantiles no resueltas.El abuso se puede prevenir con un diálogo abierto, franco y responsable, constituyendo éste la principal herramienta de prevención. Se debe enseñar a los niños a conocer su propio cuerpo, educarlos para que se sientan con el derecho para rechazar enérgicamente e impedir que cualquier persona adulta o niño, conocido o desconocido, toque sus partes íntimas. Por otra parte, es aconsejable entregarles la confianza necesaria para que sepan que no deben guardar “secretos”, sobre todo en el caso de que alguien trate de realizar algo indebido con sus órganos íntimos, aún cuando ese alguien sea cercano y querido.Plan de prevención de acuerdo a cada edad cronológica o intelectual
18 MesesEnséñele los nombres apropiados de cada parte del cuerpo.
3- 5 añosHágale conocer las “partes privadas” del cuerpo, explíquele que son aquellas partes del cuerpo que se cubren con la ropa interior o con el traje de baño y también enséñele a decir “NO” a cualquier propuesta sexual. Dele respuestas directas a sus preguntas acerca del sexo.
5- 8 añosExplíquele como cuidarse y la diferencia entre el cariño bueno y malo. Aliéntelo a hablar acerca de experiencias que le hayan dado miedo.
8- 12 añosExplíquele conductas sexuales socialmente adecuadas.
13- 18 añosDestaque la seguridad personal. Explíquele temas como la violación, las enfermedades de infección sexual y los embarazos indeseados

INDICADORES DE ABUSO SEXUAL
DISCAPACIDAD INTELECTUAL SEVERA y PROFUNDA
• Aumento y manifestación de diferentes conductas en la masturbación• Cambios en el control de esfínteres• Búsqueda de mayores espacios de atención• Cambios en la higiene y orden personal (esconder cosas, ropa)• Escuchar música o la t.v. a alto volumen• Tristeza, aislamiento, reacciones violentas sin motivo aparente• Alteraciones de peso, caída del cabello, cambios posturales marcados• Temor a ruidos fuertes, a elementos concretos y/o situaciones concretas• Conductas exhibicionistas• Continuo estado de alerta y nerviosismo• Modificaciones de rutinas y desorganización en hábitos personales• Búsqueda de mayor contacto físico (abrazos más intensos, caricias)• Hiperactividad, falta de tolerancia.
Indicadores en el joven luego de la validación delAbuso sexual
• Negar lo sucedido, pactos de silencio dentro del grupo de jóvenes• Sentimiento de culpa y de preocupación por el otro (incluido el Abusador).• Asociar el AS con elementos, personas o lugares concretos• Búsqueda de nuevos espacios para hablar o demostrar lo vivido• Intentos de reproducir con otro el abuso sufrido• Identificación de conductas de trasgresión y prohibición• Necesidad de mayores espacios de descarga de sentimientos• Reconocimiento de espacios y personas que les brindan contención• Necesidad permanente de relatar y/o dramatizar lo vivido• Necesidad de hacer justiciaCómo enfrentar la situación de abuso con el niño
QUÉ HACERAntes de cualquier intervención solicitar asesoramiento profesional.Asegurarse de que quien interrogue al niño sea alguien en el que él confíe. Asegurarse que el docente que intervenga esté capacitado.Dejar traslucir que nos impresionamos por lo sucedido, por su conducta o la de sus padres.Asegurarse que el develamiento se haga en un lugar tranquilo.Sentarse al lado del niño, no frente a él.Decirle al niño que esta conversación es privada, pero que por tratarse de un problema serio, el colegio deberá denunciar lo ocurrido a la justicia.Realizar preguntas y mantener una conversación en el lenguaje más comprensible para el alumno.Si algún término no se entiende, pedir al alumno que trate de clarificarlo.QUÉ NO HACERDescalificar o criticar lo que dice el Niño.Sugerir las respuestas.Presionar si es que no responde las preguntas.Presionar o forzar para que el niño se quite las ropas.Interrogar al niño con otros docentes o dejar al niño solo o en compañía de un extraño.
Cómo enfrentar la situación de abuso con los padresQUÉ HACERIdentificar al adulto protector para mantener una charla con él sobre el niño.Mantener la charla en un lugar privado.Ser lo más directo y honesto posible.Avisar a los padres que la escuela, por la responsabilidad que le compete, debe efectuar la denuncia.QUÉ NO HACERTratar de probar que hubo maltrato.Demostrar angustia, horror o desaprobación ante la situación.Hacer juicios sobre el niño, sus tutores o la relación.Interrogar sobre asuntos de familia que no tengan que ver con la situación específica.¿Qué hacer ante el conocimiento del hecho?Todos debemos denunciar situaciones de maltrato infantil de las que tomemos conocimiento, inclusive la sospecha del mismo, pero los docentes estamos obligados por ley a hacerlo. Es muy importante saber que podemos realizar la denuncia (que puede ser anónima) a los siguientes lugares: Comisaría más cercana, Juzgado o Defensor de niños-niñas y adolescentes.COMO ELABORAR UN PROGRAMA DE EDUCACIÓN SEXUAL En principio es importante contar con algún tipo de colaboración de parte de los padres o figura paterna, ya que son los primeros en educar a sus hijos, y hay que tener en cuenta tanto la cantidad de tiempo que hacen educación sexual incidental, como la calidad, es decir, por los procesos de modelado e imitación. Por otra parte su responsabilidad legal y la dependencia que establecen con sus hijos/as es algo indiscutible.Y tratar de llegar a unos puntos de acuerdo mínimos. Hemos de señalar que un planteamiento razonable y profesional tiene el éxito asegurado cuando les presentamos una propuesta adecuada.Pensamos que cualquier programa de educación sexual integral debe comenzar por la formación de las madres y los padres. Una educación sexual que trata de convencerles acerca de la importancia y la trascendencia de la educación sexual, que incorpore una mínima capacitación en dotar de determinadas habilidades a sus hijos/as, pero también una aceptación de esa persona con minusvalías psíquicas y el reconocimiento de sus capacidades sexuales y afectivas.La presencia de un profesional como psicólogo/a, psiquiatra, psicopedagoga/o, en ocasiones es útil para tranquilizar a los padres más temerososEn la formación en el hogar debemos proponer un programa que incluya también una sesión general de sensibilización y una segunda fase de formación.Una segunda actuación con padres es el trabajo psicológico de apoyo, que consideramos de gran importanciaLa metodología para iniciar los trabajos puede consistir en una convocatoria abierta para todas las familias. En esta invitación habrá de insistirse en la necesidad e importancia de la educación sexual en la familia, su gran responsabilidad educativa y la conveniencia de superar una educación histórica negativa en lo que al sexo respecta.En esta sesión habrá de argumentarse convenientemente la necesidad de intervenir (siempre se hace educación sexual; las personas con minusvalías psíquicas tienen necesidades, tienen información y, además, viven en una sociedad que muestra diferentes expresiones sexuales a través de los medios de comunicación. Por ejemplo , existen riegos de salud importantes, debemos prepararlos para una vida lo más autónoma posible, queremos que se integren en la sociedad, tienen derecho a la educación sexual… etc.). Asimismo se tratara de poner en cuestión algunos de los miedos que tienen respecto a la educación sexual, sugerir vías de colaboración y animarles a que sigan algún programa de formación.Existen diferentes miedos y temores asociados a la educación sexual y que responden a una idea central: “El/la minusválido/a es un/a niño/a que no tiene necesidades sexuales.”A partir de esta creencia el miedo se asocia a todo lo que pueda provocar o fomentar diálogos sexuales, en la medida en que se supone que el conocimiento sexual tiene efectos negativos:- Puede aumentar el deseo por poner en práctica lo que se les dice.- No tienen capacidad para controlar. Informarles aumentaría su descontrol.- Se les bombardea y se les excita innecesariamente.- Hay un cambio de valores.- Le dará más autonomía y perderemos el control.No habrá que soslayar las dificultades. Los cambios en los comportamientos y en las actitudes no son rápidos y pueden desvanecerse. Habrá que plantearse objetivos a corto plazo no muy ambiciosos.En no pocas ocasiones no estaría mal conseguir que, al menos, aceptaran una propuesta de trabajo en equipo, integrado por profesionales, docentes y padres.La educación sexual, en sentido amplio, constituye el intento de transmisión de las concepciones, normas y valores morales e ideología que cada cultura considera que deben servir para preservar el modelo social, cultural y económico.La transmisión de las concepciones intentará, en su conjunto, explicar el modelo social, cultural y económico. Así, por ejemplo, se justifican la organización social, la institucionalización del matrimonio heterosexual, homosexual, la monogamia o la poligamia, la diferenciación de género, permitiendo la defensa de la cultura y el modelo económico de cada grupo humano.Estas concepciones están relacionadas con las normas y los valores, así como con las ideologías.Por ejemplo, una de las normas de nuestra cultura es el matrimonio heterosexual, y uno de los valores morales fundamentales ha sido y es, en algunos sectores, la defensa de la virginidad femenina, lo cual constituye, a su vez, un medio de control social sobre la mujer.En cuanto a las ideologías, un ejemplo claro lo constituye el aprendizaje de la re presión, significando la obediencia a la norma establecida.En este sentido las ideologías sobre educación sexual y género pueden estar cumpliendo la función de limitar el desarrollo de las personas al imponer una perspectiva concreta de interpretación del mundo social1. Lo que existe, y su corolario, lo que no existe; es decir, contribuyen a hacernos conscientes de la idea de quiénes somos, qué es el mundo y cómo son la naturaleza, la sociedad, los hombres y las mujeres.2. Lo que es bueno, correcto, justo, hermoso, atractivo, agradable, así como todos sus contrarios. Esto ayuda, por consiguiente, a la normalización de nuestros deseos y aspiraciones.3. Lo que es posible e imposible. Conociendo ambas dimensiones definimos las posibilidades y sentido del cambio, así como sus consecuencias.Luego, una primera función de la educación sexual concebida de forma crítica y emancipadora es el análisis profundo y la toma de conciencia de las implicaciones de las concepciones, normas, valores e ideologías que conforman nuestra explicación del mundo social y de la sexualidad humana. Si aceptamos los presupuestos anteriores, se nos plantea el problema de definir más explícitamente qué entendemos por educación sexual y cual es el objeto de conocimiento de la misma.En la cultura occidental coexisten diversos modelos explicativos de la sexualidad: modelo tradicional, burgués-liberal y capitalista-permisivo, construidos históricamente, que en alguna medida constituyen referentes para las personas, por lo que la educación sexual no puede concebirse con la idea de que los sujetos asuman uno de estos modelos o lo mejor de cada una de ellos, sino que debemos ser muy conscientes del peligro ideológico que conlleva el intento de imposición de cualquiera de estas tres perspectivas.La educación sexual la entendemos como el proceso de construcción de un modelo de representación y explicación de la sexualidad humana acorde con nuestras potencialidades, con el único límite de respetar la libertad de los demás, y en este sentido es necesario analizar críticamente los fundamentos de los modelos que se nos proponen, contrastarlas diferencias entre ellos, conocer otras culturas y la propia historia del conocimiento sexual. Esto no supone en absoluto presentar una perspectiva aséptica, puesto que no es posible. Cada modelo asume unos valores morales, normas e ideologías determinados.Por ejemplo, desde la perspectiva del modelo tradicional, la virginidad femenina constituye un valor imprescindible en la mujer. En conclusión, la educación sexual la entendemos como un proceso lento, gradual y complejo que haga posible la construcción de las diferentes nociones sexuales, que ayude a comprender los procesos históricos y culturales por los que se han generado los conocimientos actuales y la organización social y sexual vigentes y que nos permita tomar conciencia de aquellos aspectos que deseamos asumir y los que deseamos cambiar.
A nivel informativo e indicativo se presentan las siguientes evaluaciones que se pueden utilizar acerca de los conocimientos referidos a la sexualidad.Uno puede armar una de acuerdo a su modo de trabajo en el caso de los docentes o como manera de acercarse a sus hijos en caso de los padres.FUENTE : educacionsexual.com.ar

ODONTOLOGÍA Y DISCAPACIDAD

Proporcionar a las personas con discapacidad una buena asistencia odontológica se está convirtiendo en los últimos años en una necesidad para las clínicas dentales. De todas las personas que acuden a la consulta odontológica una parte sensible son pacientes que padecen algún tipo de discapacidad. El problema odontológico es uno de los problemas de salud que afectan a un alto porcentaje la población con algún tipo de discapacidad, habiendo por tanto una alta demanda de tratamientos. Entre los problemas más habituales en este colectivo nos encontramos:  Problemas derivados de una mala higiene bucal (caries, sarro…).  Falta de piezas dentales en edades muy precoces, ya sea por la propia discapacidad ya sea por efectos de la medicación a la que en muchos casos están sometidos. Bruxismo (rechinar de dientes)  Hipersensibilidad dentaria.  Problemas de deglución, estomatológicos y nutricionales.  Problemas en la expresión verbal. Diversos estudios ponen de manifiesto la deficiente condición bucal que presenta la población con discapacidad, existiendo entre ellas una mayor incidencia de dientes cariados y una higiene oral menor con respecto a la población general. A pesar de que en los últimos años la atención buco-dental de las personas con discapacidad ha ido mejorando, aún queda mucho camino por recorrer, siendo necesario desde nuestro punto de vista ofrecer a las entidades que trabajan en pro de las personas con discapacidad programas de prevención odontológica para sus usuarios, que aborden este problema de una forma global y eficaz. PACIENTE DENTAL CON DISCAPACIDAD El 20 por ciento de las personas con discapacidad física requiere tratamiento odontológico bajo anestesia general; existen además otras situaciones derivadas de la discapacidad intelectual que suelen requerir tratamiento odontológico con el uso de anestesia general. Para poner algunos ejemplos, podríamos hablar de los diferentes grados de retraso mental, del síndrome de Down, de alteraciones psiquiátricas como la depresión, la ansiedad, psicosis, esquizofrenia, fármaco-dependencia, autismo e, incluso, trastornos de la alimentación como la bulimia y la anorexia nerviosa que tienen serias repercusiones en la cavidad oral y requieren un manejo cuidadoso, por parte del especialista. En el caso de pacientes con discapacidad intelectual (paralíticos cerebrales, síndrome de Down, autistas o personas con Alzheimer) se revela, entre otras patologías, una gran prevalencia de enfermedad periodental o piorrea, que asciende al 92 por ciento en pacientes con retraso mental profundo Discapacidad intelectual La propia discapacidad intelectual requiere una atención odontológica especial, con un personal adecuadamente entrenado. Las personas con discapacidad psíquica presentan un alto grado de patología oral, por lo que necesitan una serie de medidas terapéuticas especiales. Muchos especialistas suelen sentirse incómodos cuando se encuentran con un paciente de estas características en su consulta. Ello es debido a la dificultad que tienen para comunicarse y relacionarse con ellos, debido sobretodo a la falta de información y formación de algunos profesionales. Muchos síndromes que generan retraso mental (Síndrome de Down, Angelman,...) tienen asociados problemas dentales específicos, pero en líneas generales nos encontraremos:  Problemas de higiene dental.  Caries (excepto en el paciente con Síndrome de Down que suelen tener una menor incidencia de esta patología respecto a la población general).  Problemas del paladar (paladar ojival)  Problemas nutricionales debido a problemas de deglución.  Bruxismo.  Pérdidas de piezas dentales.  Arcos dentales angostos, largos, con paladares profundos en los pacientes con parálisis cerebral, sobre todo en los atetósicos.  Maloclusión grave, macroglosia, fundamentalmente en enfermos con Síndrome de Down. (lengua de mayor tamaño del habitual) Discapacidad Sensorial Las personas con discapacidad visual o sensorial pueden no presentar, en muchos casos, una patología oral específica debida a su discapacidad; a pesar de ello se ha de tener en cuenta que algunos de estos pacientes pueden presentar problemas de comunicación que tienen que pueden entorpecer el diagnóstico y la actuación del médico en la consulta. En este caso será importante establecer una relación con el paciente cordial, amable que le genere confianza. Además tendremos que facilitar en la medida de lo posible, sobretodo para pacientes ciegos, la accesibilidad a la consulta. Discapacidad Física En las personas con discapacidad física se hace más difícil la generalización; lo más común sería los problemas de salud buco-dental en las personas con problemas de motricidad. Por otro lado, se ha de tener en cuenta e intentar solventar los problemas de accesibilidad de las personas con movilidad reducida o en silla de ruedas para acceder a los tratamientos, a las instalaciones, o en el uso del mobiliario de la consulta, como sillones, camillas. Discapacidad mental Las personas con trastorno de salud mental son personas con una elevada predisposición para las enfermedades de la cavidad bucal, ocasionando la propia enfermedad mental alteraciones en los sistemas reguladores del organismo que controlan la función oral. La mayoría de estos pacientes están bajo tratamiento farmacológico y a veces en una situación de riesgo social, lo que genera entre otros, problemas dentales. SEDACIÓN CONSCIENTE La sedación consciente es una nueva técnica en España, desarrollada en EEUU donde se utiliza con éxito desde hace muchos años. A través de esta técnica, se elimina la ansiedad y el estrés que produce la visita al dentista.Estudios científicos demuestran que al menos el 90% de los pacientes dentales experimentan ansiedad antes de acudir a la consulta del dentista. Aunque no se admita, ¿quién no siente reparo o incluso miedo cada vez que hemos de acudir a este profesional? Para realizar un tratamiento promedio, es decir con una duración de dos o tres meses acudiendo una vez por semana a la consulta, el nivel de ansiedad que se crea puede llegar a extremos realmente preocupantes. Desde Dentzano USA centro odontológico, se ha desarrollado la técnica de LA SEDACIÓN CONSCIENTE siguiendo el trabajo de países como USA, UK, Dinamarca, Australia o Francia, pero de forma totalmente novedosa en España. Pensamos que en la actualidad nadie tiene tiempo de pedir permiso en su trabajo, dejarlo, ponerse en tráfico, buscar aparcamiento, estar en la sala de espera, y ser atendido en parte para volver a la semana siguiente, siendo esto reiterativo en los siguientes meses. Con la técnica de SEDACIÓN CONSCIENTE el paciente respira una mezcla de oxido nitroso y oxígeno (un gas denominado GAS DE LA RISA); y entra en un estado de bienestar controlado, para poder de esa forma estar con él las horas necesarias y así de esta manera, poder realizarle todo su tratamiento en UNA SESIÓN. Cuando hablamos de una sesión, es bueno explicar que todo aquello realizado con aparatos de forma ruidosa, como la Turbina, el micro motor, incluso la Aspiración, Ultrasonidos en la simple higiene dental, desaparece mediante el uso de la sedación. El paciente en todo momento permanece consciente, pero se consigue eliminar la ansiedad y el miedo que todos sentimos al entrar en la consulta. Las indicaciones o ventajas son múltiples: Pacientes con falta de tiempo, pacientes estresados, pacientes adultos con falta de oxígeno (problemas respiratorios), pacientes con alteraciones psíquicas, o físicas, la primera experiencia de los niños en el dentista, pacientes con diabetes, con epilepsia, y un sinfín de características. Otras ventajas interesantes son: Eliminación de reflejos de vómitos muy marcados. Procedimientos traumáticos como: Cirugía oral Eliminación de tratamientos largos y molestos. Facilitar la implantología. Conseguir un mayor numero de obturaciones por sesión Debido al alto nivel de seguridad que presenta esta técnica, no constan datos registrados sobre incidentes serios. El Doctor Leopoldo Lozano, de DENTZANO USA, gracias a la experiencia adquirida durante su estancia en Estados Unidos y a su especial sensibilidad para combatir el dolor, es el único que ha introducido, para cualquier tipo de pacientes y tratamientos, la aplicación de la Sedación por Oxido Nitroso en el campo de la medicina dental en España, creando un Departamento de Anestesiología capacitado para aplicar cualquier tratamiento mediante la sedación o la anestesia. El miedo y la angustia que los pacientes presentan cuando acuden al dentista se ven aumentados si se trata de pacientes con ciertos tipos de discapacidades, que precisan de un trato singular, trato que únicamente pueden llevar a cabo los profesionales especializados en esta área médica.La asfixia, los temblores, la sudoración, el agarrotamiento muscular, la imposibilidad para la relajación y la taquicardia, son manifestaciones que acostumbran a presentar algunas personas con discapacidad psíquica, y es necesario combatirlas para que el profesional odontólogo trabaje eficazmente. Perfil y manifestaciones del paciente Según la tipología que presenten los pacientes dentales -ansiedad, fobia, etc.., el Oxido Nitroso es eficaz en un 100% en las siguientes manifestaciones: • Imposibilidad de relajación. • Sudoración. • Agarrotamiento muscular. • Temblores. • Taquicardia. • Asfixia. Por otra parte, y gracias al Óxido Nitroso, los pacientes que disponen de poco tiempo también se pueden tratar varios problemas en una única sesión, sin necesidad de pasar por la consulta varias veces. La atención estomatológica de la persona con necesidades especiales En la actualidad existe un gran movimiento que lucha para mejorar la calidad de vida y lograr la integración social de las personas que presentan algún tipo de discapacidad o necesidad especial. La odontología, con su especialidad: “Atención Estomatológica de la Persona con Necesidades Especiales”, no se queda al margen. Una salud oral y dental apropiada repercute favorablemente en la calidad de vida de la persona con necesidades especiales ya que le facilita su alimentación, le evita molestias, mejora su aspecto físico, permite mejor articulación de las palabras y, en consecuencia, mejora su adaptación a la sociedad. PARTICULARIDADES DE LA ATENCIÓN DENTAL DE PACIENTES CON NECESIDADES ESPECIALES Esta nueva área de especialización en la odontología brinda una atención sin riesgos ni emergencias innecesarias; así, se preparara a los pacientes con anticipación, trabajando en estrecha relación con otros especialistas médicos y controlando a los pacientes con equipo especializado. El tratamiento estomatológico propiamente dicho que se ofrece a estos pacientes es, en la mayoría de los casos, el mismo que se le brinda a cualquier otra persona pero se pone énfasis en los métodos preventivos de control de enfermedades, como la caries dental y la enfermedad periodontal. Es esencial que recordemos que “Siempre es mejor Prevenir que lamentar”. Sin embargo, la realidad nos demuestra situaciones de negligencia y descuido extremos en los que recibimos al paciente con dolor intenso, abscesos de origen odontogénico, múltiples lesiones cariosas con una pérdida importante de la estructura dentaria, periodontitis severa con gran movilidad de las piezas dentales, gingivorragia espontánea, etc. Lamentablemente, tales condiciones requieren tratamientos radicales en los que el paciente pierde muchas piezas dentales que, en algunos casos, no podrán ser recuperadas debido a la condición sistémica del paciente o a una deficiente higiene oral que convertiría cualquier intento protésico en un fracaso seguro. Paciente Dental médicamente comprometido Nosotros entendemos, como personas médicamente comprometidas, a aquella que presenta una patología crónica (que se desarrolla lentamente y persiste durante un largo período de tiempo) y que, en consecuencia, recibe, además, tratamientos de larga duración. Estas personas requieren cuidados especiales al realizar intervenciones, incluso, mínimamente quirúrgicas, como es el caso del tratamiento odontológico. Tenemos como ejemplo de este tipo de enfermedades que comprometen a todo el organismo a los pacientes con cáncer que reciben, en muchos casos, radioterapia de cabeza y cuello y tratamientos quimioterápicos que afectan la mucosa oral, el hueso, las glándulas salivales y predisponen a la persona a presentar infecciones y, en algunos casos, hemorragias en la cavidad oral. También existe un grupo de personas con síndromes neurológicos como personas con secuelas de accidentes cerebro-vasculares, epilepsia y parálisis cerebral. Por otro lado, están los pacientes con diversos tipos de patología cardiovascular como, por ejemplo, aquellos con cardiopatías reumáticas crónicas, cardiopatías congénitas, antecedentes de cirugía cardiovascular, hipertensión arterial, etc. Finalmente, otras situaciones podrían ser la patología respiratoria cuya frecuencia de presentación en la consulta dental general es de 2%; las enfermedades endocrinas, como la diabetes que predispone a la xerostomía; infecciones orales; mala cicatrización de las heridas y enfermedad periodontal severa, las alteraciones sanguíneas, como las anemias y los trastornos de la coagulación; los pacientes inmunocomprometidos; los pacientes adultos mayores que muchas veces pueden presentar demencia senil, enfermedad de Alzheimer, etc. que dificulte seriamente su manejo en el consultorio dental. Dr. Leopoldo Lozano Dentzano, USA